7 may 2013

¿Cómo se llamaba aquel lugar al sur de Bulgaria, Macedonia y Albania?

¿Cómo se llamaba aquel país al este de Turquía? ¿aquella tierra flanqueada por el Jónico y el Egeo?¿ese pueblo miembro de una acreedora más que integradora Unión Europea? ¿esa cuna de cultura “en bancarrota”?

Y es que da la impresión de que hace tiempo que no desean exponer al pueblo heleno y su realidad a los ojos del pueblo español: los problemas que sufre su clase trabajadora que, además de soportar una tasa de paro intolerable que peregrina arriesgadamente hacia el 28%; de ver cómo les han rebajado los salarios en un 50%; de contemplar cómo el establishment acaba con las huelgas a base de imposiciones, fuerza y detenciones, declarando la de trabajadores del metro como ilegal, haciendo uso de medidas para situaciones de emergencia; de contemplar como una red clandestina de médicos ayudan a personas sin seguro asumiendo las atribuciones que su constitución confiere al Estado en el artículo 21.3...; además de eso, parecen silenciados, excluidos, sin voz ni voto.

¿Cuál puede ser la motivación de que Grecia ya no cope las 'portadas' de los informativos ni, en lineas generales, encuentre demasiados huecos en la pequeña pantalla? ¿Es posible que la austera y empobrecedora realidad española pueda dejar entrever ciertas comparaciones?

Que España no es Grecia es evidente: hay una innegable realidad geográfica, que es objetiva. España no es Grecia, pero ambos países potencian el turismo de sol y playa como uno de los pilares fundamentales de sus economías. España no es Grecia, pero la 'decadencia' en la inversión en I+D brilla tanto como el sol que baña sus tierras. España no es Grecia, pero sus respectivos gobiernos anteponen el pago de la deuda al gasto social. (Esto no es una cuestión menor en España ya que, debido a la última reforma constitucional, se ha provisto de protección máxima a la prioridad del pago de dicha deuda.) Por no hablar de sus parejas cifras de paro, punteras en Europa a nivel general y, de la misma manera, liderando el segmento juvenil.

El miedo es un arma poderosa que apuntalada con silencio hace invencible a quien la ostenta. Se puede culpar a la Comisión Europea, al Fondo Monetario Internacional, al Banco Central Europeo, a las agencias de Rating … y a tantas y tantas organizaciones de cuestionable representatividad de intereses generales. Pero quienes de verdad deben hacerse con el timón de la realidad y del futuro de los estados y de los pueblos que los integran, enterrando su propio silencio, haciendo un ejercicio sin precedentes históricos de representación de la soberanía nacional de la que las constituciones hacen gala (o soberanía popular según el caso concreto de Grecia), son los gobiernos democráticamente erigidos (quizá con rebatibles sistemas electorales, pero electos al fin y al cabo), ya que estos no fueron elegidos para representar los intereses del capital y de la deuda, sino para defender, con el armamento que un Estado Social y de Derecho concede a su Gobierno, el blindaje que los derechos humanos deberían tener.

Produce cierta apatía pensar que Atenas, cuna de la democracia, actualmente no es más que los escombros de esa pionera civilización que enseñó al resto del mundo un sistema político que, si bien es cierto necesitó de adaptaciones y mejoras para su aplicación contemporánea, demostró que el tomar decisiones no tenía por qué ser cuestión de una casta oligarca y tirana.




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